Enfrentada a la pantalla en blanco... y ¿por qué siempre en blanco?, ¿qué se consigue aparte de crear un caos de ideas? Todas arremolinándose lo más lejos posible de los dedos con ese miedo que crea el vacío, porque para ellas el blanco es el abismo de las ideas.
A veces, a las ideas más tristes, con menos fuerza porque se han rendido, consigo engañarlas con la música, las atraigo al borde y un acorde más alto las lanza en caída libre hasta acabar plasmadas en esa superficie blanca de la pantalla.
¿Os imagináis lo que se debe sentir al ver que el vacío no es tal?, ¿que en esa alba superficie sus cuerpos metafísicos se convierten en vida, fuerza,...? Si escuchárais su júbilo y sus gritos de ánimo llamando al resto... Sin embargo, para el resto de las ideas que aún se aferran a la cabeza arañando hasta doler, sus hermanas ya son sólo puntitos desparramados por un abismo de olvido.
Éstas últimas que se niegan a salir, las más fuertes, suelen ser ideas muy positivas, que ven la pantalla como un fin nada aceptable. Estas ideas positivas gustan de viajar por el aire, volar de una persona a otra, anidar en el corazón antes que en la cabeza, por eso se resisten a entrar por los ojos, porque saben que al ser palabras y no hechos se olvidarán antes, pero si salen de los labios, su sonido, además de entrar por los oídos, rebotará en la caja torácica y hará vibrar el corazón.
Así, dependiendo de como sea el contenedor de estas ideas, éstas pueden estar toda una vida sin conocer el camino del cerebro al corazón, incluyendo el corazón de la propia persona. Porque, aunque parezca mentira, todos tenemos ideas positivas que hemos ido acumulando a través de los ojos, pero no las hemos hecho propias, no les hemos dado permiso para entrar en nosotros, no las hemos sentido en los actos de los demás, no las hemos llamado por su nombre, no hemos sentido la reverberación de sus sonidos en nuestro pecho.
Por eso y pese a que os pueda parecer ridículo, llamar a las cosas por su nombre, en voz alta, sin miedo, no dolerá, sólo cambiará vuestras vidas. Decir en voz alta ALEGRÍA, AMOR, PAZ, AMISTAD, FELICIDAD, BELLEZA, VALOR, y un largo etceterá, las hará más vuestras, las hará vivir, las hará crecer en vuestras vidas.
P.D.: Si consigo que uno solo de vosotros las diga en voz alta, habrá valido la pena extenderlas en este vacío blanco, por si acaso, mientras las iba posando, las he llamado una a una por su nombre dejando que su sonido viaje en el aire de esta noche.
sábado, 4 de agosto de 2012
martes, 17 de julio de 2012
Hoy, seremos tú y yo.
En noches de insomnio como esta, mis dedos se abandonan a la tecla, ya sea la táctil del iPhone, ya sea el teclado de mi viejo portátil, ya sea usando los dos, uno como borrador que recoge el primer bosquejo de una historia, otro como única herramienta capaz de juntar imagen, texto y, porque no decirlo, mi inspiración.
En noches como esta, solía recoger lamentos y recuerdos pasados, alegrías ya olvidadas, historias de la niñez y a veces, sólo a veces, se escapaba ese presente aterrador, el único que era capaz de hacerme escribir, recordar y llorar. Pero eso ya pasó, ya no es sólo el dolor el que llama a mis Musas para que pasen las horas de la madrugada conmigo, consolando mi ánimo, abrazando mi tristeza para plasmarla en millones de bytes. Ahora estás tú.
Sabía que en algún momento tendría que escribir sobre ti, mi alma siempre aprovecha cuando mi mente no puede sujetar al corazón, cuando la naturaleza debilita la razón. Esos días en los que mis sentimientos campan a sus anchas por la corriente sanguínea entrando en todas las capas de mi memoria, despertando instantes. Hoy le tocó el turno al presente, hoy te tocó a ti formar parte de mi noche de insomnio. Pero tú no eres esa historia típicamente triste que suelo contar, no eres esas lágrimas amargas que me han hecho sufrir.
Tú eras ese sueño de niña, ese deseo a dos luceros que a la Luna acompañaron aquella noche de verano, dos luceros que al conocerte conocí, Júpiter y Venus, ya que volvieron a acompañarme en las noches en las que te encontré. Tú eras esos ojos verdes que cada noche me acompañaban a dormir. Tú eras esa mano que guardaba la mía en las noches más negras. Tú fuiste mi pasado.
Y eres mi presente, eres esa presencia que me acompaña en todo momento, que me llena sin estar porque eres tú, la pieza que faltabas para completar el principio de nuestra historia. Tú, mi caballero de plateada armadura que aúlla con los lobos para espantar a las sombras que cercan a la Luna, eres ese espíritu valiente que lucha por nuestro futuro. Eres ese abrazo que faltaba en mi presente y la risa que ahora alimenta miles de sonrisas.
Hoy no es como esas noches de insomnio, esas noches tristes, no es de esas noches en las que deseo desaparecer en las sombras. Hoy cerraré los ojos y dormiré en tu abrazo, como cada noche desde que sé que eres tú. Hoy nada podrá cubrir la luz de la Luna, pues su Sol eternamente brillará con ella. Hoy mi futuro serás tú.
Te amo, mi ángel.
P.D.: Soy feliz y eso es lo que importa, pero deseo con el alma que todos lo seáis, al fin y al cabo sois parte de mi vida. Besos.
viernes, 22 de junio de 2012
La Rima de Otro Verano
Te recuerdo entre sueños, esa voz tuya que llenaba mis risas
de anhelos, esas manos tan grandes que sabían encontrar con delicadeza ese
suspiro que jamás antes di…
Recuerdo tu cara al verme al sol de la mañana, esa obsesión
tuya por la luz. Envidioso, querías robarle esa caricia que escondía en sus
rayos para mí y, con sigilo, como temiendo que se perdiera ese momento, cogías
tu cámara y tu mirada se entrelazaba con el recorrido cálido de la luz…
Esa
caricia tuya era la que rompía el hielo de mi alma…
Tú fuiste el que apartó mi velo de vergüenza, tú
me asomaste al espejo de tus ojos y me vi reflejada, bella, inocente, dulce,…,
tú con una sola mirada…en un verano huidizo de largas noches en vela…tú tan
lejos…yo tan sola…
Pero eso fueron rimas de otro verano, ese verano tuyo y mío,
ese verano de vuelos nocturnos en pañuelos de aire, de azucarillos al
anochecer, de huellas llenas de arena de un frío mar…de besos clandestinos que no volverán.
Esas rimas se perdieron envueltas en ruidos de hospital, en
negativos olvidados con las risas que te di, en tu silencio al otro lado de la línea, de mi mundo, de la vida…
Tú tan lejos... yo tan sola...
martes, 5 de junio de 2012
En esta hora...
Esta era la única hora en la que esperaba encontrar tus ojos siguiendo mis trazos.
Y sin embargo sólo encuentro un vacío tan lleno de silencios
que convierte mi noche en un mundo ensordecido por la soledad.
¿Qué harás en esta noche de insomnio sin hablar a la Luna?
Y en vano espero encontrarte en mi camino de noche,
pese a compartir la misma cúpula de estrellas.
En vano espero que tu sombra se cruce con la mía
en estas calles que los dos pisamos.
Tú, corazón solitario, anhelas otros ojos,
otros pasos acompañas,
otros labios cercas con los tuyos,
otro alma persigues en esta noche callada.
Esta era la única hora en la que soñé que vendrías,
no contaba con que buscabas a esa otra,
que del mundo oculta su cara,
esa Luna que esta noche en lo alto brilla.
Me encontraste, pero sólo la mitad que tú soñabas.
lunes, 30 de abril de 2012
Mi rosa, mi estrella fugaz.
"Es el tiempo que he perdido en mi rosa lo que hace a mi rosa tan importante" (El Principito de Antoine de Saint-Exupéry).
Cuando era niña, nunca tuve tiempo de domesticar a mi rosa, nunca estuve el suficiente tiempo en un lugar y acabé perdiendo las ganas de encontrar una rosa que pudiera llamar mía. Así que mis rosas fueron estrellas fugaces a las que aprendí a amar en poco tiempo, pero que se alejaban con la misma velocidad, posándose, como el polvo que se acumula en las casas antiguas, en el fondo de mi memoria.
Crecí y dejé de vagar y me encontré con que no sabía enfrentarme a las rosas de este jardín, pese a que para mí no eran todas iguales, no encontraba a la que pudiera llamar mía. Así que me senté a esperar, mirándolas a todas, aprendiendo de todas, dejando que poco a poco ellas decidieran fijarse en mí. Si tú fueras una rosa, ¿no te fijarías en unos grandes y silenciosos ojos que observaran y escucharan lo que dices con atención?
No todas las rosas se acercan, y de las que se acercan, no todas se quedan. Se podría pensar que fui yo las que las domesticó al estar siempre observándolas, pero realmente fueron ellas las que me domesticaron a mí, fueron ellas las que poco se acercaron y empezaron a sacarme de mi mutismo, las que a tirones a veces y otras de forma fluida consiguieron que mi historia llenara sus días, su imaginación. Esas rosas fueron las que domesticaron mi solitario corazón.
Ahora sé más de rosas y de estrellas fugaces. Unas y otras te ofrecen su belleza, su aroma, su silencio, pasan por tu vida dejando que su luz te bañe. Unas y otras acabarán marchitándose, siguiendo su rumbo, dejándote un poco más triste, pero siempre te dejarán más llena de amor, de vida, de recuerdos...
Cuando era niña, nunca tuve tiempo de domesticar a mi rosa, nunca estuve el suficiente tiempo en un lugar y acabé perdiendo las ganas de encontrar una rosa que pudiera llamar mía. Así que mis rosas fueron estrellas fugaces a las que aprendí a amar en poco tiempo, pero que se alejaban con la misma velocidad, posándose, como el polvo que se acumula en las casas antiguas, en el fondo de mi memoria.
Crecí y dejé de vagar y me encontré con que no sabía enfrentarme a las rosas de este jardín, pese a que para mí no eran todas iguales, no encontraba a la que pudiera llamar mía. Así que me senté a esperar, mirándolas a todas, aprendiendo de todas, dejando que poco a poco ellas decidieran fijarse en mí. Si tú fueras una rosa, ¿no te fijarías en unos grandes y silenciosos ojos que observaran y escucharan lo que dices con atención?
No todas las rosas se acercan, y de las que se acercan, no todas se quedan. Se podría pensar que fui yo las que las domesticó al estar siempre observándolas, pero realmente fueron ellas las que me domesticaron a mí, fueron ellas las que poco se acercaron y empezaron a sacarme de mi mutismo, las que a tirones a veces y otras de forma fluida consiguieron que mi historia llenara sus días, su imaginación. Esas rosas fueron las que domesticaron mi solitario corazón.
Ahora sé más de rosas y de estrellas fugaces. Unas y otras te ofrecen su belleza, su aroma, su silencio, pasan por tu vida dejando que su luz te bañe. Unas y otras acabarán marchitándose, siguiendo su rumbo, dejándote un poco más triste, pero siempre te dejarán más llena de amor, de vida, de recuerdos...
martes, 24 de abril de 2012
Puta Vida...Pura Vida.
Llegas a cansarme tanto a veces que si pudiera te daba la patada o me la daba a mí misma. Treinta y seis años voy a cumplir en unos días, treinta y seis, y desde poco antes de los cuatro tengo recuerdos de lo hija de puta que has sido y eres. Y si compartiera la memoria de mis células, recordaría que en el mismo momento de mi fecundación me tuviste que joder, aunque no hace falta memoria viendo los resultados.
¿Tan poco crees que voy a vivir que me tienes que juntar la mierda de tres vidas en estos años? Podría desgranar todo lo que me has hecho tragar en un libro y acabarían juzgándome por genocidio al provocar el mayor suicidio colectivo de la historia. Nunca te sientes satisfecha. No hay suficientes lágrimas para llenar tus ansias de dolor. Perra.
Intentando entenderte, intentando no sentirme humillada, atacada, reducida a polvo me dediqué a investigar tus orígenes desde la primera alga azul hasta el último mono (es decir, nosotros mismos). De ahí sólo conseguí sacar en claro que tú sentido del humor es altamente retorcido, tanto que se pasa de mala broma. Y si algo ya no te hace gracia, cambias las normas a tu antojo, ¿no te han dicho nunca que tú sólo eres producto de un mal experimento galáctico? Zorra.
Como no conseguí nada investigando tu historia, me centré en cómo unos monos con un cráneo más grande te veían. Religiones, filosofías y psicologías después llegué a la conclusión de que somos poco menos que gilipollas tratando de entender a una psicópata bipolar como tú. Tú no actúas siguiendo un patrón de destino, ni te mueve la energía de mi mente (cuanto más amor, más cosas buenas), ni siquiera eres una versión deforme de mi mente enferma. Tú te ríes de estos estúpidos simios en su cara cuando nos ves rezar, cruzar los dedos o simplemente navegar en mundos imaginarios. Puta.
He llegado a la conclusión de que tienes tus propios conejillos de indias donde pruebas todas las perrerías que se te pasan por las ínsulas, simplemente porque te divierte ver los resultados, una especie de perro de Paulov. Sin embargo, guarra, se te olvida que no todos somos iguales, te lo tienes tan creído que olvidas comprobar una serie de variables, como la fortaleza y las putas ganas de seguir viva que tengo. Si no conseguiste hundir mi morro en la mierda hasta asfixiarme desde que tengo uso de razón hasta ahora, olvídate que yo ya no me largo.
Acostúmbrate a ver esta cara que no va a dejar de mirarte de frente, hazte a la idea de que vas a tener que aguantarme mucho tiempo, cabrona, porque pienso cobrarme todo el daño que me has hecho exprimiéndote hasta que me devuelvas la alegría que me robaste...
¿Tan poco crees que voy a vivir que me tienes que juntar la mierda de tres vidas en estos años? Podría desgranar todo lo que me has hecho tragar en un libro y acabarían juzgándome por genocidio al provocar el mayor suicidio colectivo de la historia. Nunca te sientes satisfecha. No hay suficientes lágrimas para llenar tus ansias de dolor. Perra.
Intentando entenderte, intentando no sentirme humillada, atacada, reducida a polvo me dediqué a investigar tus orígenes desde la primera alga azul hasta el último mono (es decir, nosotros mismos). De ahí sólo conseguí sacar en claro que tú sentido del humor es altamente retorcido, tanto que se pasa de mala broma. Y si algo ya no te hace gracia, cambias las normas a tu antojo, ¿no te han dicho nunca que tú sólo eres producto de un mal experimento galáctico? Zorra.
Como no conseguí nada investigando tu historia, me centré en cómo unos monos con un cráneo más grande te veían. Religiones, filosofías y psicologías después llegué a la conclusión de que somos poco menos que gilipollas tratando de entender a una psicópata bipolar como tú. Tú no actúas siguiendo un patrón de destino, ni te mueve la energía de mi mente (cuanto más amor, más cosas buenas), ni siquiera eres una versión deforme de mi mente enferma. Tú te ríes de estos estúpidos simios en su cara cuando nos ves rezar, cruzar los dedos o simplemente navegar en mundos imaginarios. Puta.
He llegado a la conclusión de que tienes tus propios conejillos de indias donde pruebas todas las perrerías que se te pasan por las ínsulas, simplemente porque te divierte ver los resultados, una especie de perro de Paulov. Sin embargo, guarra, se te olvida que no todos somos iguales, te lo tienes tan creído que olvidas comprobar una serie de variables, como la fortaleza y las putas ganas de seguir viva que tengo. Si no conseguiste hundir mi morro en la mierda hasta asfixiarme desde que tengo uso de razón hasta ahora, olvídate que yo ya no me largo.
Acostúmbrate a ver esta cara que no va a dejar de mirarte de frente, hazte a la idea de que vas a tener que aguantarme mucho tiempo, cabrona, porque pienso cobrarme todo el daño que me has hecho exprimiéndote hasta que me devuelvas la alegría que me robaste...
martes, 17 de abril de 2012
Dueña del Amor...
Mi camino me llevaba siempre al mismo lugar. Perdida en mis sentimientos no me paraba a mirar lo que me rodeaba en ese laberinto de setos, arbustos y mimosas hasta que volvía a sentir su mirada en mí, blanca, pura, fría, esa estatua de marmol me miraba con ojos inexpresivos, sus labios congelados en un intenso suspiro y un rizo de su cabello cayendo delicadamente en la sien izquierda, la estatua de Venus más bella que jamás haya visto.
No podía dejar de pensar en que alguien o algo intentaba decirme algo. Los días pasados tan extraños, excitantes, mi cuerpo rugiendo alterado por la primavera, mis brazos y labios hambrientos de sensaciones nuevas y sin embargo, rechazaba lo que sentía, lo escondía de la luz del Sol, mis ojos rehuían a la gente porque no vieran el fuego que me consumía desde dentro, porque no se fijaran en mis mejillas encendidas por la pasión de la vida...
Mirando a sus ojos comprendí porque una vez y otra acababa a sus pies, comprendí que ella quería que encontrara en mi naturaleza mortal, en mi cuerpo imperfecto a la diosa de la sensualidad, del placer,...que descubriera que no era esclava de los instintos, sino dueña de los sentimientos, del deseo, del Amor.
No podía dejar de pensar en que alguien o algo intentaba decirme algo. Los días pasados tan extraños, excitantes, mi cuerpo rugiendo alterado por la primavera, mis brazos y labios hambrientos de sensaciones nuevas y sin embargo, rechazaba lo que sentía, lo escondía de la luz del Sol, mis ojos rehuían a la gente porque no vieran el fuego que me consumía desde dentro, porque no se fijaran en mis mejillas encendidas por la pasión de la vida...
Mirando a sus ojos comprendí porque una vez y otra acababa a sus pies, comprendí que ella quería que encontrara en mi naturaleza mortal, en mi cuerpo imperfecto a la diosa de la sensualidad, del placer,...que descubriera que no era esclava de los instintos, sino dueña de los sentimientos, del deseo, del Amor.
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