miércoles, 16 de octubre de 2013

Adios, Lunazul...

Podría tratar esto como una despedida emotiva en la que agradecer a la gente que se ha cruzado por mi camino todo lo enseñado. Pero ya agradecí en su momento los conocimientos, ayuda y compañía recibidos.

Esto va a ser más una explicación de porque ya no es más necesaria Lunazul y porque debe desaparecer. 
No sé si contarlo como un entretenido cuento (real) o como una noticia sin más parafernalia. Dejemos que surja, como siempre. 

Todo empieza con el comienzo de este último año. Año que ha estado cargado de mazazos sentimentales por muy diferentes circunstancias que no importan ya y por desilusiones emocionales con personas que creía "amigas". 
En estas dos últimas dos semanas sobretodo, he llegado al límite de lo que una persona como yo puede aguantar.

Todos sabéis que soy de corazón sensible o frágil, como muchos habéis dicho. Y tenéis parte de razón, parte. Este corazón frágil donde lo véis, no ha tenido una vida fácil, como algunos saben, ni siquiera ahora lo es por motivos de salud familiares (ni os molestéis en preguntar, no es necesario), y sin embargo, con tantas hostias como me he llevado, ya os recalco que algunas no las soportaríais muchos de vosotros, estoy viva, luchando cada día y con una sonrisa que más quisieran muchas de esas personas positivas o coachers de la positividad.

Bueno, sonrisa que tenía hasta hace dos semanas, sonrisa que se encargaron de borrar con comportamientos pueriles y mentiras de muy diferente rango. 
Podría seguir hundida en la mierda a la que me han empujado, claro que podría, total muchos piensan que necesito ayuda profesional y quizá fuera la mejor excusa. 
Pero no, porque lo único bueno que tiene el que te hayan dado tantos palos en la vida, es que acabas adquiriendo técnicas para salir del agujero (resiliencia). 
Esto no te lo enseña un psicólogo o psiquiatra. Ellos pueden enseñarte a buscar esas herramientas en ti, pero si tú no quieres, nunca las encontrarás y nunca saldrás. 
Y yo, ¡oh, bendita coincidencia!, poseo tales herramientas y tengo un máster de bricolaje y reformas emocional, mental y espiritual.

Así que tras perder finalmente mi casi infinita paciencia y comprobando que el número de personas en las que puedo confiar, los puedo contar con los dedos de las dos manos y porque mi familia directa es numerosa, he decidido que ya es hora de dar por finalizado este capítulo de mi vida que dio comienzo en el 2010. 
Parecería obvio además que tras esto, fuera incapaz de relacionarme con otros seres bípedos (incluidos simios), dada la natural inclinación que tienen a hacer daño a sus semejantes. Pero hasta para eso soy rara. 
No puedo pensar que todos  los seres humanos (creedme si os digo que me cuesta llamar a algunos especímenes "humanos") son iguales, porque además sé que no es así. Por lo que supongo que seguiré equivocándome al confiar en la gente, pero puede que tenga suerte y encuentre personas en ese maremagnum de hipocresía, mentiras y paripés sociales.

He de añadir que además me llevo muchos recuerdos bonitos, entre escritos, fotos, tuits y experiencias vividas con personas. También me llevo las mayores desilusiones de mi vida adulta, claro, pero de todo se aprende, y en esta vida estamos para eso, aprender y evolucionar (de esta vida salgo con máster).

Por último, ya que no voy a agradecer lo que ya está agradecido, recordaros que todos somos únicos, lo que para mí es un alivio en parte porque así sé que no conoceréis a nadie más como yo al que se le pueda herir (esto va dedicado exclusivamente a esas personas que jugaron conmigo). 

Os deseo la mejor de las vidas a todos, donde queráis vivirla, como queráis vivirla y con quien queráis vivirla. 

Un abrazo afectuoso. 

Mon

P.D.1: Aquí donde me veis, siempre he sido real, lo que veis, es lo que hay. 
P.D. 2: Parece mentira, pero no he perdido el sentido del humor y poco a poco renace mi sonrisa.
P.D. 3: ¡Lo que me gustan las puñeteras postdatas! ;))



viernes, 4 de octubre de 2013

Dejad que sangre el alma...

Cuando todo parece morir, cuando algo parece rasgarse en el interior, sangro. 
Sangre salada y no metálica. 
Sangre sin color porque lo que se rompe no lo tiene. 
Sangre cálida que mana directamente del incendio que el dolor provoca en el alma...
¿Cómo podéis decir que es inútil llorar cuando esa sangre que brota deja salir ese fuego líquido evitando que destruya todo sentimiento a su paso? 
Si cuando estáis alegres ,sonréis y reís y lo veis un modo válido de expresarlo, ¿por qué juzgáis al que llora? 
¿No serán inútiles cualquiera de las dos expresiones de sentimientos por vuestra regla de tres?
Pues dejad que el alma sangre o cante, que explique lo que le pasa y aprended, porque de sus sonidos vendrá la cura de vuestra propia alma.



jueves, 12 de septiembre de 2013

Tras un beso...

Desnudas mis ganas enfrentadas a tu deseo, tus ojos atraviesan mi cuerpo buscando mi humedad, mientras tus dedos la encuentran al borde de mis labios.
En un baile improvisado, nuestros cuerpos explorando centímetro a centímetro ese nuevo camino de amor, cariño y sexo...
Lentos, profundos besos arrancan gemidos al apretar más las pieles, al agarrarnos tan dentro...
Y el calor que hierve la sangre, el placer que libera las lágrimas y risas, la explosión de un final que se convierte pronto en un nuevo comienzo...
Dos cuerpos empapados, extenuados, abrazados y enredados...dos cuerpos que se entregaron al acto del Amor, descubriendo que tras un beso se esconde un Universo...

Te deseo, te quiero, te amo...


miércoles, 28 de agosto de 2013

Mucho por sentir...

Sobre el amor escrito todo está.

 Sobre el tiempo que no pasa esperando que llegue el momento de acariciar al ser amado con palabras, con las manos, con los labios, con la piel.

Sobre el tiempo que se esfuma cuando agotas hasta el último beso en una estación de tren, sin querer que acabe, dilatando al máximo el momento de separar dos cuerpos que se extrañan antes de soltarse.

Sobre el amor se ha hablado de principios difíciles, de finales de película, de sinsabores superados, amores grandes, pequeños, amores violentos y suaves, amores tempranos y tardíos. De amor, en definitiva, se ha escrito todo.

Así que es imposible que yo cuente nada nuevo sobre el amor, sobre lo que es, sobre lo que se siente. Sobre esos nervios que surgen cuando descubres que sin verle, ya le echas de menos, cuando te despiertas pensando en él, cuando te duermes escuchando su respiración al otro lado de la línea, cuando tu corazón revienta de alegría cada vez que escucha su voz...

No hay nada nuevo que contar cuando descuentas los segundos para volver a verle, cuando agarras a cada instante tu móvil porque estarías siempre hablando con él. Cuando cada cosa que ves, que escuchas, que sientes te recuerda a él.

Y sin embargo, te lo quiero contar, porque cada amor es diferente, tiene sus matices, su intensidad, su propio fin según quien lo genere, según quien lo viva...
Te quiero contar, te quiero explicar que te amo como sé que nadie jamás pudo amarte, te amo hasta querer hacer tangibles tus sueños, te amo en total silencio de palabras, que no de sentimientos, te amo sencillamente con la mente, con el cuerpo, con el alma, siendo el único fin de este amor ser tuya totalmente... sin esperar nada más que que lo aceptes...

Sobre amor está todo dicho, pero aún queda mucho por sentir...






T'estimo tant que fins l'aire que respiro té gust de tu.

martes, 9 de julio de 2013

Ojos negros...

En mi vida, la muerte ha sido siempre algo tan cercano como el aire que me rodea. Con 4 años conocía bien el significado de palabras como espirar, fenecer, fallecer y morir. Entendía que no era dormir para siempre como me intentaron explicar al principio mis padres. 
No entraba dentro de la lógica que yo no pudiera ver a mi abuela sólo porque estuviera durmiendo. No tenía sentido que fueran a visitarla a un parque con nichos y con árboles altos y tristes que parecían querer escapar de la tierra (ahora me encantan los cipreses).
Entonces me explicaron lo que yo ya había leído por mi cuenta en los cuentos de Shakespeare. Entendí con todo el dolor el sacrificio inútil que Romeo y Julieta habían perpretado. Y lloré por la gente que, queriendo vivir, dejaba este mundo obligados por un accidente, enfermedad o por las manos de otros...

Aun con todo el dolor que significaba la muerte, en mi cuerpecito albergaba la esperanza de que simplemente el cuerpo muriera, que la mente y el ser de la persona fallecida escaparan en ese último suspiro, como cuando de pequeña soñaba que por un pinchacito en el ombligo, mi aire escapaba llevándose todo lo que soy y dejando sólo una piel vacía, un traje arrugado que ya no me pondría más…

Con estos pensamientos y sentimientos, fui creciendo, escuchando y aprendiendo lo que sobre la vida y la muerte como otro paso más y sin miedo, por inconsciencia o por asunción, todos nos dirigíamos a ese momento.

Ahora os estaréis lamentando por haber empezado a leer, pero para contar uno de los sucesos más extraños de mi vida adulta, necesitaba poneros en antecedentes de mi forma de pensar, sentir y vivir la muerte. Para el que haya aguantado hasta aquí, bienvenido y apalancaos al cojín que tengáis más cercano.

Ojos negros.

Despertar de un sueño de campanas que doblan llorosas para descubrir que el teléfono fijo grita haciendo añicos. Sé quien es...
-Sólo puede ser tu madre a estas horas, Juan.
-Ya voy-dice aún dormido.
Toca pasar por encima de su cuerpo y descolgar.
-¿Sí?...Hola, Clara...Sí, vamos a recogerte en cuanto tu hijo se despierte—mirada furibunda al durmiente— Bien, hasta luego.
-Podrías haberme dicho anoche que había que acompañar temprano a tu madre para ver como está el abuelo.
-¿Había quedado con ella?—dice con un ojo semiabierto


El olor de la jara de la autovía en ese mes de mayo me devolvía a mis paseos por el campo buscando margaritas, mis sentidos siempre al auxilio de mi mente agobiada por la realidad, una realidad que me llevaba a visitar a un anciano agonizante al que apenas conocía, al que me unía el dolor de su hija y su nieto, mi futuro marido.

Nunca me gustó el sonido de mis pasos en suelos de hospital, gomosos, con leves chirridos, me recordaba al silencioso paso de la muerte, al roce de sus huesos desnudos, hasta su olor llenaba los pasillos mezclado con el alcohol medicamentoso.

Al alcanzar la habitación del abuelo, un silencio, ese olor penetrante y una cama vacía. Yo ya sabía…
-¿Se lo habrán llevado a hacer pruebas?–dijo Juan.
Mi futura suegra me sujetó el brazo y sus temores me traspasaron de lado a lado.
Yo sabía…

De vuelta al pasillo gomoso, en mi cabeza flashes de "La milla verde" mientras los dedos temblorosos de Clara me traspasaban el brazo y al fondo el mostrador de las enfermeras. A cada paso que daba, más pesado se volvía el cuerpo de Clara, como si quisiera retrasar lo que ella y yo sabíamos. 

-Buenos días, venimos a ver al paciente de la habitación 181. ¿Saben si..
-Ha muerto esta mañana, ¿son familia?

Golpe seco, Clara y yo en el suelo, ella por la gravedad, yo arrastrada por la inercia. Juan echándole en cara a la enfermera su falta de tacto mientras otras enfermeras que pasaban me ayudaban a levantarme y subían las piernas de la desmayada. 

¿Y eso es la muerte? –pensaba yo al ver el cuerpo del abuelo en esa camilla metálica dentro de la nevera. Un cuerpo desnudo, pálido y huesudo bajo una sábana fina. Cuando dicen que la muerte nunca puede ser digna, tienen razón. 
Mientras tanto, carroñeros varios se lanzaban sobre la afligida familia, en este caso sobre Juan el único que mantenía la cabeza fría, ya que con Clara no se podía contar sumida en lágrimas, en frases cortas de incredulidad, en un duelo profundo del que tardaría en despertar.

-¿Tienen seguro de muertos? 
-Sí, ya hemos llamado.
-¿Quieren ir mirando ataúdes? ¿Va a ser incieración o tienen ya nicho? 
-Ya me dirán los del seguro que puede permitirse, pero el velatorio sé que será en casa. 

No pude evitar darme la vuelta al oír eso. ¿Velatorio en casa? ¿Tener al finado tan cerca como para que se le pueda tocar y oler? Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Ya era difícil ver a un muerto a través de una ventana de cristal, ¿qué noche íbamos a pasar si Clara no se tenía en pie sin tener contacto visual con su padre?

Nunca había estado en un velatorio en casa, los tanatorios siempre me habían resultado sitios más asépticos y apropiados. Además eran terreno neutral. En tu propio hogar, se juntaban los fantasmas del pasado con los actuales y entre el sonido de rezos y rosarios podías oír además las almas saludándose después de tanto tiempo... Espeluznante.

No me acerqué a menos de dos metros del féretro. Había tenido ya mi ración de cruel realidad por ese día. Así que, aprovechando que mis padres habían venido a velar y aunque me ofrecieron muy amablemente la cama del abuelo, me fui con mi madre al coche de mis padres para dormir un poco. Eran las cuatro de la mañana.

La casa del abuelo era una de esas casas bajas de pueblo con su pequeño patio y su murete alto. Mis padres habían aparcado su coche enfrente del edificio que había al lado de la casa. Un edificio de dos plantas que a oscuras no me decía nada. 
Mi madre y yo nos metimos en el coche, ella en el lado del conductor y yo en el lado del copiloto. Nos sentamos delante porque eran asientos totalmente reclinables y resultaban más cómodos para dormir.
Después de compartir impresiones sobre el ambiente de dentro de la casa, nos dimos las buenas noches y nos dimos la vuelta para estar espalda contra espalda, aunque sin rozarnos. 
Por mi ventanilla podía medio ver el edificio alto. Cerré los ojos y vi el edificio delante con una ventana en su segundo piso por el que se asomaba una pequeña figura humana. Una niña morena de unos seis años, vestida con un camisón blanco y sucio hasta los pies, los cabellos largos, la piel pálida como la luna y unos ojos negros, brillantes por las lágrimas que dejaron sus mejillas llenas de churretes... Y extendió su pequeña mano hacia mí...
Sin abrir los ojos, me di la vuelta bruscamente mirando hacia el lado en el que dormía mi madre y entonces abrí los ojos. Allí estaba mi madre que se había girado alertada por el alboroto que había montado al cambiar mi posición.
-¿Estás bien, hija?
-Sí, es que tardo en pillar la posición para dormir.
Mientras mi madre volvía a dormirse, yo creaba campos floridos en mi cabeza para olvidar esa llamada de auxilio. El sueño me alcanzó.

-Ha sido una ceremonia muy bonita, aunque he temido por tu madre cuando metían el ataúd en el agujero, creía que se tiraría dentro.
-Casi lo hace.
Era un día brillante, cálido y Juan y yo volvíamos a nuestra casa. La música puesta y en silencio. Cada uno pensando en sus cosas. Y a mi memoria regresó el recuerdo de la pequeña de ojos negros.
-Ayer me pasó una cosa muy curiosa mientras trataba de dormir en el coche. Vi a una niña pequeña, morena,...
-¿De unos seis años, en camisón? 
El sol pareció más apagarse un poco.
-¿Qué sabes de eso?
-Dicen en el pueblo que hace muchos años, desapareció esa niña. La estuvieron buscando por todas partes, incluso en el río que hay más abajo. Pero nunca apareció. Sospechan que la raptó y asesinó el pastor del pueblo, que era propietario del pajar que has visto al lado de la casa de mi abuelo. ¿Te dijo algo?
-Ayúdame...



Historia basada en hechos reales. 

lunes, 22 de abril de 2013

El Grito


El grito...


Sordos gritos de locura crecen en mi pecho y luchan por escapar, 
se arrastran y desgarran la carne por dentro. 
Siento que extienden sus dedos trepando en mi cuello, 
que se tensa, se estira para dejar escapar como un cañón de luz 
la desesperación de las noches vacías, 
la sinrazón de esas horas absurdas buscando a alguien que no soy yo...
Loca...sola...perdida...
 

lunes, 28 de enero de 2013

Tu sueño

No sé qué hago aquí. Escuchar, oler, recordar, sentir, llorar,eso es lo que hago, torturar mi alma...

¿Recuerdas ese sueño que me contaste? El río... Su inconsciencia que acaba con todo, tu autosuficiencia que te impidió pedir ayuda sabiéndome tan cerca... Y tú miraste atrás, un segundo de rabia, un segundo para  mirar a los que lloraban, para encontrarme entre ellos, sin saber qué hacer, como ahora...

¿Crees que llega el final cuando te despiertas llorando? ¿O puede ser la oportunidad que esperabas para cambiar el rumbo?

Y mientras tú me contabas tu sueño, mis lágrimas, las tuyas,... ¿no lloramos lo suficiente?

No sé qué hago aquí, hace tiempo que tú miraste atrás y me viste llorar con tus ojos de alguien muerto en vida...

Supongo que este río que recoge mis lágrimas, que abraza mi cuerpo cansado, acabará con otro sueño... el mío.



Interpreta ahora tu sueño y vive...

lunes, 21 de enero de 2013

Lecciones te da la vida.







De vez en cuando, sobretodo en los cambios importantes que se suceden, suelo recapitular, hacer balance y extraer lo aprendido, me ayuda a sobrellevar estos cambios y a sacar lo positivo hasta de lo más negativo, ya que si algo he sacado en claro en estos casi treinta siete años es que de lo bueno y de lo malo se aprende y si no aprendes, se volverá a repetir la lección hasta que lo hagas.

Puesto que ahora me encuentro en pleno proceso de cambio, aún no he tenido tiempo de hacer un balance exhaustivo de lo aprendido, pero puedo ir adelantando las más importante.

Aquí es donde ya decidís vosotros si continuar leyendo, cada cual tiene derecho a aprender a su ritmo y por experiencia propia. Si seguís leyendo, es porque aceptáis que todos al final sacaremos las mismas conclusiones.

Lección primera: La Felicidad existe.

Y es en serio, la he sentido en propias carnes, he podido alcanzar mi lugar en ese cielo que parecía vetado desde que nací.

Diréis que la felicidad se puede encontrar en cualquier cosa y os tendría que responder que sí, pero no.
Las sonrisas me hacen feliz, que pongan en la tele la peli que me gusta me hace feliz, la naturaleza en sí también, pero hablo de la felicidad que se tiene al sentirse completo y con ilusiones.

Pero, Mon, todo el mundo tiene ilusiones, ¿verdad? Pues no. Cuando todos tus sueños se van rompiendo poco a poco desde que tienes uso de razón, dejas de ilusionarte y desear, ¿para qué si mañana ya será otro sueño imposible? Cuando creces así, al llegar a la edad adulta te has convertido en un ser casi vacío de esperanza y positividad. Lo único que esperas ya es que al día siguiente salga de nuevo el Sol, y ni de eso estás ya muy convencido.

Así que encontrar que en tu vida puede haber lugar para nuevas ilusiones, te convierte en un ser feliz, muy feliz.

Lección segunda: Sé amar.

Y es una lección muy importante, porque aunque parezca mentira, mucha gente no entiende el verdadero significado de amar y dar amor y así pasa.

Para haceros un brevísimo resumen por si os sirviera de algo, aunque las lecciones es mejor experimentarlas uno mismo, amar consiste en entregar todo lo que somos sin esperar nada a cambio, simplemente por el goce de darnos.

No equivoquemos amar con sexo, no tiene nada que ver, ejemplo, el amor de madre. Bien, ya os tengo encauzados en el verdadero sentido de la palabra.

Aunque yo no he tenido el gusto de dar ese amor de madre, sí he podido amar en todo el significado de su acepción hasta llegar a amar lo que yo menos podía soportar con el fin de hacer feliz a otra persona, que me ha salido el tiro por la culata, pero esa es otra historia que no viene a cuento.

El hecho de amar de verdad me abrió todo un mundo de magia, llamésmolo así, ya que me veía capaz de cambiar la vida de las personas sólo amando, de sentir más allá de mí misma, de alcanzar un mundo de energía que se encuentra tan cerca de todos nosotros porque formamos parte de él, de ese amor, aunque quizá deje este mundo de amor para otro momento para no haceros más lío.

Lo que debe quedar claro es que amé hasta formar parte de ese amor sin importar si yo era amada o no, mi recompensa fue ese amor dado.

Lección tercera: Sé confíar.

Desde siempre me ha faltado confianza, en las personas, en los sentimientos, en mí misma... Era difícil confíar cuando todo se desmoronaba, cuando más segura creías estar. Para evitar sentir la decepción, que parece que no, pero duele y mucho, dejé de confíar, así si volvían a fallar las cosas, simplemente decía "Típico".

Ya, es una posición muy cómoda, pero ¿qué queréis? He sufrido lo suficiente en esta vida como para no querer sumarle más dolor a mi existencia.

Sin embargo, eso ha cambiado, el amor, el mío, me ha hecho confíar en alguien hasta el punto de la confianza ciega, ¿hay alguna otra forma? Y eso me ha llevado a confíar en mí misma.

Evidentemente no se puede confiar en cualquiera, hay gente muy mala, pero si observas y preguntas puedes acabar aprendiendo en quien sí se puede y en quien no se puede confiar.
Abandonarse en las manos de alguien diferente a ti, es una sensación que al principio da miedo, de ahí que insista en que es muy importante encontrar a la persona adecuada que despierte esa confianza.

Por supuesto, es muy fácil romper la confianza, pero debemos asumir esos riesgos, nadie sabe lo que va a ocurrir, qué circunstancias pueden llevar a las personas a cambiar su forma de actuar, qué puede hacer que uno mismo ya no vea los atributos que le hicieron sentirse tan especial.
Lo importante es que siempre encontraremos alguna razón para confíar y con ello puede que encontremos nuevas ilusiones y felicidad, por intentarlo que no quede, ¿verdad?

Lección cuarta: Nada es seguro.

Esta podríamos clasificarla como una de las lecciones que la vida te da sobre un acontecimiento negativo, en concreto, cuando algo que no querías que se acabara, se acaba.
Realmente no es una lección negativa ya que nos enseña a apreciar el momento y a sacarle el jugo mientras podemos.

Yo esta lección la tenía muy aprendida, nunca he vivido en el futuro (como supongo que nadie hace), pero al confíar, al tener ilusiones, al amar y ser feliz, se puede perder la perspectiva si te descuidas, la vida por muy bella que sea sigue siendo corta.

La falta de costumbre a sentirme así es la que hizo que olvidara mi lado hedonista y humano y dejara muchas cosas para después ya que había tiempo, y ¡no, señoras y señores!, puede que después ese tiempo se haya acabado y al dolor cuando algo importante acaba, le tienes que sumar el dolor de las cosas que no hiciste o dijiste.

Así que si sentís, deseáis, intuís que debéis decir o hacer algo, adelante, siempre y cuando no coarte la libertad de los demás, claro. Preguntad, eso siempre ayuda a saber si hay problema en seguir adelante con tus deseos.

Lección quinta: Asumir la humanidad.

Parece que no, pero a veces olvidamos que todos somos seres humanos. Podemos sentir que tenemos algo de divino, algo mágico y no estaríamos equivocados (algún día me extenderé en este asunto), pero indefectiblemente todos y cada uno de nosotros nos podemos equivocar, podemos acertar, dar o quitar lo mejor de nosotros, cambiar incluso, porque somos humanos.

"Ya sabemos que somos humanos". Y si lo sabemos, ¿por qué nos torturamos por los errores propios y ajenos? ¿No sería mejor camino perdonarnos y perdonar? Todos sabemos que eso no arregla el estropicio, pero ayuda a dar un paso adelante y te puede dejar lugar en la cabeza y el corazón para encontrar soluciones.

Esto no quiere decir que al perdonarnos o perdonar a los demás todo quede como si no hubiera pasado nada, claro. Si arrugas un papel varias veces y después lo desdoblas, ya no volverá a ser el mismo y ya no te servirá posiblemente para el propósito que tenías pensado, pero puedes buscarle otra utilidad.

Con las personas pasa algo parecido, sin utilizarlas, por supuesto, alguien te ha podido estar haciendo la vida imposible durante años porque esperabas algo que esa persona nunca ha querido dar o te trataba de la forma que no merecías, pero a cambio puede ser que tuviera otra cosa que ofrecer que ni te planteabas, así que tú puedes perdonar ese tiempo perdido y ese daño y aceptar lo que la otra persona es y lo que da, pero no olvides que el papel sigue arrugado, nunca podrá ser lo que deseaste.

Resumiendo, somos humanos, unos con más aires de grandeza, otros con poca autoestima, y en general, imperfectos. Asumámoslo.


Supongo que podría exponeros más lecciones de las aprendidas en estos seis meses, pero algunas aún están en pleno proceso de maduración. Quedaos con la idea de que se puede ser feliz y tener ilusiones, que amar es lo más sencillo de este mundo, porque el amor forma parte de nosotros, que la confianza, pese a ser un asunto más peliagudo, es posible si encuentras a las personas adecuadas, aunque sin olvidar que esas personas también son seres humanos y tienen derecho a fallar y que si al final perdemos, debemos haber vivido todo ese tiempo de forma plena.



Muchas gracias a todos mis maestros y sobretodo gracias de corazón a ti por formar parte de mi felicidad.

sábado, 4 de agosto de 2012

El Abismo de las Ideas

Enfrentada a la pantalla en blanco... y ¿por qué siempre en blanco?, ¿qué se consigue aparte de crear un caos de ideas? Todas arremolinándose lo más lejos posible de los dedos con ese miedo que crea el vacío, porque para ellas el blanco es el abismo de las ideas.

A veces, a las ideas más tristes, con menos fuerza porque se han rendido, consigo engañarlas con la música, las atraigo al borde y un acorde más alto las lanza en caída libre hasta acabar plasmadas en esa superficie blanca de la pantalla.

¿Os imagináis lo que se debe sentir al ver que el vacío no es tal?, ¿que en esa alba superficie sus cuerpos metafísicos se convierten en vida, fuerza,...? Si escuchárais su júbilo y sus gritos de ánimo llamando al resto... Sin embargo, para el resto de las ideas que aún se aferran a la cabeza arañando hasta doler, sus hermanas ya son sólo puntitos desparramados por un abismo de olvido.

Éstas últimas que se niegan a salir, las más fuertes, suelen ser ideas muy positivas, que ven la pantalla como un fin nada aceptable. Estas ideas positivas gustan de viajar por el aire, volar de una persona a otra, anidar en el corazón antes que en la cabeza, por eso se resisten a entrar por los ojos, porque saben que al ser palabras y no hechos se olvidarán antes, pero si salen de los labios, su sonido, además de entrar por los oídos, rebotará en la caja torácica y hará vibrar el corazón.

Así, dependiendo de como sea el contenedor de estas ideas, éstas pueden estar toda una vida sin conocer el camino del cerebro al corazón, incluyendo el corazón de la propia persona. Porque, aunque parezca mentira, todos tenemos ideas positivas que hemos ido acumulando a través de los ojos, pero no las hemos hecho propias, no les hemos dado permiso para entrar en nosotros, no las hemos sentido en los actos de los demás, no las hemos llamado por su nombre, no hemos sentido la reverberación de sus sonidos en nuestro pecho.

Por eso y pese a que os pueda parecer ridículo, llamar a las cosas por su nombre, en voz alta, sin miedo, no dolerá, sólo cambiará vuestras vidas. Decir en voz alta ALEGRÍA, AMOR, PAZ, AMISTAD, FELICIDAD, BELLEZA, VALOR, y un largo etceterá, las hará más vuestras, las hará vivir, las hará crecer en vuestras vidas.



P.D.: Si consigo que uno solo de vosotros las diga en voz alta, habrá valido la pena extenderlas en este vacío blanco, por si acaso, mientras las iba posando, las he llamado una a una por su nombre dejando que su sonido viaje en el aire de esta noche.

martes, 17 de julio de 2012

Hoy, seremos tú y yo.




En noches de insomnio como esta, mis dedos se abandonan a la tecla, ya sea la táctil del iPhone, ya sea el teclado de mi viejo portátil, ya sea usando los dos, uno como borrador que recoge el primer bosquejo de una historia, otro como única herramienta capaz de juntar imagen, texto y, porque no decirlo, mi inspiración.

En noches como esta, solía recoger lamentos y recuerdos pasados, alegrías ya olvidadas, historias de la niñez y a veces, sólo a veces, se escapaba ese presente aterrador, el único que era capaz de hacerme escribir, recordar y llorar. Pero eso ya pasó, ya no es sólo el dolor el que llama a mis Musas para que pasen las horas de la madrugada conmigo, consolando mi ánimo, abrazando mi tristeza para plasmarla en millones de bytes. Ahora estás tú.

Sabía que en algún momento tendría que escribir sobre ti, mi alma siempre aprovecha cuando mi mente no puede sujetar al corazón, cuando la naturaleza debilita la razón. Esos días en los que mis sentimientos campan a sus anchas por la corriente sanguínea entrando en todas las capas de mi memoria, despertando instantes. Hoy le tocó el turno al presente, hoy te tocó a ti formar parte de mi noche de insomnio. Pero tú no eres esa historia típicamente triste que suelo contar, no eres esas lágrimas amargas que me han hecho sufrir.

Tú eras ese sueño de niña, ese deseo a dos luceros que a la Luna acompañaron aquella noche de verano, dos luceros que al conocerte conocí, Júpiter y Venus, ya que volvieron a acompañarme en las noches en las que te encontré. Tú eras esos ojos verdes que cada noche me acompañaban a dormir. Tú eras esa mano que guardaba la mía en las noches más negras. Tú fuiste mi pasado.

Y eres mi presente, eres esa presencia que me acompaña en todo momento, que me llena sin estar porque eres tú, la pieza que faltabas para completar el principio de nuestra historia. Tú, mi caballero de plateada armadura que aúlla con los lobos para espantar a las sombras que cercan a la Luna, eres ese espíritu valiente que lucha por nuestro futuro. Eres ese abrazo que faltaba en mi presente y la risa que ahora alimenta miles de sonrisas.

Hoy no es como esas noches de insomnio, esas noches tristes, no es de esas noches en las que deseo desaparecer en las sombras. Hoy cerraré los ojos y dormiré en tu abrazo, como cada noche desde que sé que eres tú. Hoy nada podrá cubrir la luz de la Luna, pues su Sol eternamente brillará con ella. Hoy mi futuro serás tú.


Te amo, mi ángel.


P.D.: Soy feliz y eso es lo que importa, pero deseo con el alma que todos lo seáis, al fin y al cabo sois parte de mi vida. Besos.

viernes, 22 de junio de 2012

La Rima de Otro Verano


Te recuerdo entre sueños, esa voz tuya que llenaba mis risas de anhelos, esas manos tan grandes que sabían encontrar con delicadeza ese suspiro que jamás antes di…

Recuerdo tu cara al verme al sol de la mañana, esa obsesión tuya por la luz. Envidioso, querías robarle esa caricia que escondía en sus rayos para mí y, con sigilo, como temiendo que se perdiera ese momento, cogías tu cámara y tu mirada se entrelazaba con el recorrido cálido de la luz…
 Esa caricia tuya era la que rompía el hielo de mi alma…

 Tú fuiste el que apartó mi velo de vergüenza, tú me asomaste al espejo de tus ojos y me vi reflejada, bella, inocente, dulce,…, tú con una sola mirada…en un verano huidizo de largas noches en vela…tú tan lejos…yo tan sola…

Pero eso fueron rimas de otro verano, ese verano tuyo y mío, ese verano de vuelos nocturnos en pañuelos de aire, de azucarillos al anochecer, de huellas llenas de arena de un frío mar…de besos clandestinos que no volverán.

Esas rimas se perdieron envueltas en ruidos de hospital, en negativos olvidados con las risas que te di, en tu silencio al otro lado de la línea, de mi mundo, de la vida…

Tú tan lejos... yo tan sola...


martes, 5 de junio de 2012

En esta hora...



Esta era la única hora en la que esperaba encontrar tus ojos siguiendo mis trazos.
Y sin embargo sólo encuentro un vacío tan lleno de silencios
que convierte mi noche en un mundo ensordecido por la soledad.
¿Qué harás en esta noche de insomnio sin hablar a la Luna?

Y en vano espero encontrarte en mi camino de noche,
pese a compartir la misma cúpula de estrellas.
En vano espero que tu sombra se cruce con la mía
en estas calles que los dos pisamos.

Tú, corazón solitario, anhelas otros ojos,
otros pasos acompañas,
otros labios cercas con los tuyos,
otro alma persigues en esta noche callada.

Esta era la única hora en la que soñé que vendrías,
no contaba con que buscabas a esa otra,
que del mundo oculta su cara,
esa Luna que esta noche en lo alto brilla.

Me encontraste, pero sólo la mitad que tú soñabas.

lunes, 30 de abril de 2012

Mi rosa, mi estrella fugaz.

"Es el tiempo que he perdido en mi rosa lo que hace a mi rosa tan importante" (El Principito de Antoine de Saint-Exupéry).



Cuando era niña, nunca tuve tiempo de domesticar a mi rosa, nunca estuve el suficiente tiempo en un lugar y acabé perdiendo las ganas de encontrar una rosa que pudiera llamar mía. Así que mis rosas fueron estrellas fugaces a las que aprendí a amar en poco tiempo, pero que se alejaban con la misma velocidad, posándose, como el polvo que se acumula en las casas antiguas, en el fondo de mi memoria.

Crecí y dejé de vagar y me encontré con que no sabía enfrentarme a las rosas de este jardín, pese a que para mí no eran todas iguales, no encontraba a la que pudiera llamar mía. Así que me senté a esperar, mirándolas a todas, aprendiendo de todas, dejando que poco a poco ellas decidieran fijarse en mí. Si tú fueras una rosa, ¿no te fijarías en unos grandes y silenciosos ojos que observaran y escucharan lo que dices con atención?

No todas las rosas se acercan, y de las que se acercan, no todas se quedan. Se podría pensar que fui yo las que las domesticó al estar siempre observándolas, pero realmente fueron ellas las que me domesticaron a mí, fueron ellas las que poco se acercaron y empezaron a sacarme de mi mutismo, las que a tirones a veces y otras de forma fluida consiguieron que mi historia llenara sus días, su imaginación. Esas rosas fueron las que domesticaron mi solitario corazón.

Ahora sé más de rosas y de estrellas fugaces. Unas y otras te ofrecen su belleza, su aroma, su silencio, pasan por tu vida dejando que su luz te bañe. Unas y otras acabarán marchitándose, siguiendo su rumbo, dejándote un poco más triste, pero siempre te dejarán más llena de amor, de vida, de recuerdos...


martes, 24 de abril de 2012

Puta Vida...Pura Vida.

Llegas a cansarme tanto a veces que si pudiera te daba la patada o me la daba a mí misma. Treinta y seis años voy  a cumplir en unos días, treinta y seis, y desde poco antes de los cuatro tengo recuerdos de lo hija de puta que has sido y eres. Y si compartiera la memoria de mis células, recordaría que en el mismo momento de mi fecundación me tuviste que joder, aunque no hace falta memoria viendo los resultados.

¿Tan poco crees que voy a vivir que me tienes que juntar la mierda de tres vidas en estos años? Podría desgranar todo lo que me has hecho tragar en un libro y acabarían juzgándome por genocidio al provocar el mayor suicidio colectivo de la historia. Nunca te sientes satisfecha. No hay suficientes lágrimas para llenar tus ansias de dolor. Perra.

Intentando entenderte, intentando no sentirme humillada, atacada, reducida a polvo me dediqué a investigar tus orígenes desde la primera alga azul hasta el último mono (es decir, nosotros mismos). De ahí sólo conseguí sacar en claro que tú sentido del humor es altamente retorcido, tanto que se pasa de mala broma. Y si algo ya no te hace gracia, cambias las normas a tu antojo, ¿no te han dicho nunca que tú sólo eres producto de un mal experimento galáctico? Zorra.

Como no conseguí nada investigando tu historia, me centré en cómo unos monos con un cráneo más grande te veían. Religiones, filosofías y psicologías después llegué a la conclusión de que somos poco menos que gilipollas tratando de entender a una psicópata bipolar como tú. Tú no actúas siguiendo un patrón de destino, ni te mueve la energía de mi mente (cuanto más amor, más cosas buenas), ni siquiera eres una versión deforme de mi mente enferma. Tú te ríes de estos estúpidos simios en su cara cuando nos ves rezar, cruzar los dedos o simplemente navegar en mundos imaginarios. Puta.

He llegado a la conclusión de que tienes tus propios conejillos de indias donde pruebas todas las perrerías que se te pasan por las ínsulas, simplemente porque te divierte ver los resultados, una especie de perro de Paulov. Sin embargo, guarra, se te olvida que no todos somos iguales, te lo tienes tan creído que olvidas comprobar una serie de variables, como la fortaleza y las putas ganas de seguir viva que tengo. Si no conseguiste hundir mi morro en la mierda hasta asfixiarme desde que tengo uso de razón hasta ahora, olvídate que yo ya no me largo.

Acostúmbrate a ver esta cara que no va a dejar de mirarte de frente, hazte a la idea de que vas a tener que aguantarme mucho tiempo, cabrona, porque pienso cobrarme todo el daño que me has hecho exprimiéndote hasta que me devuelvas la alegría que me robaste...


martes, 17 de abril de 2012

Dueña del Amor...

Mi camino me llevaba siempre al mismo lugar. Perdida en mis sentimientos no me paraba a mirar lo que me rodeaba en ese laberinto de setos, arbustos y mimosas hasta que volvía a sentir su mirada en mí, blanca, pura, fría, esa estatua de marmol me miraba con ojos inexpresivos, sus labios congelados en un intenso suspiro y un rizo de su cabello cayendo delicadamente en la sien izquierda, la estatua de Venus más bella que jamás haya visto.

No podía dejar de pensar en que alguien o algo intentaba decirme algo. Los días pasados tan extraños, excitantes, mi cuerpo rugiendo alterado por la primavera, mis brazos y labios hambrientos de sensaciones nuevas y sin embargo, rechazaba lo que sentía, lo escondía de la luz del Sol, mis ojos rehuían a la gente porque no vieran el fuego que me consumía desde dentro, porque no se fijaran en mis mejillas encendidas por la pasión de la vida...

Mirando a sus ojos comprendí porque una vez y otra acababa a sus pies, comprendí que ella quería que encontrara en mi naturaleza mortal, en mi cuerpo imperfecto a la diosa de la sensualidad, del placer,...que descubriera que no era esclava de los instintos, sino dueña de los sentimientos, del deseo, del Amor.


sábado, 14 de abril de 2012

Tan lejos...


Mi mente en esas oscuras horas,
en esos extraños momentos en los que persigue recuerdos,
se evade, escapa por la ventana...
 
Ya no soy más que un cuerpo vacío,
como el maniquí que observa con ojos muertos a través del escaparate.
Ya no soy más aquella que esbozaba una sonrisa al verte sonreír.
 
Tan lejos ya me encuentro,
tan lejos que ya jamás volverás a llegar a mí...

 

martes, 10 de abril de 2012

A veces y sólo a veces...

La pequeña princesa en castillo de cuento teje
 y crea primaveras, sueños, sonrisas,
deseos que alrededor de su reino
como suspiros se extienden.

De día, ríos de oro solar a la pequeña princesa bañan
y entre risas y cantos,
lirios de agua surgen de su sonrisa de niña
vistiendo de alegrías de primavera sus ojos pardos.

De noche la luna extiende escalera de plata
que la pequeña princesa en silencio trepa
y sentada en el oscuro terciopelo azul,
ella teje una montaña de estrellas que de sus ojos brotan.

La pequeña princesa extiende su mano para tocar el cielo,
esconde su cara,
llora en silencio...

A veces esta pequeña princesa no entiende, no alcanza a ver el sentido de tantas palabras, sólo busca liberar la carga, confíar sin romperse, sonreír sin más...
A veces y sólo a veces...



viernes, 6 de abril de 2012

Mensaje en una botella...

Hoy me hicieron pensar en qué mensaje querría encontrar en una botella lanzada al mar.

En primer lugar pensé en un "te echo de menos". Y al principio puede llenar sentir que alguien te recuerda y te quiere a su lado, pero eso no te acerca a esa persona, te aleja más porque te hace sentir la distancia que te separa.

Viendo que ese mensaje me hacía llorar, busqué nuevos mensajes en una botella vacía. Pensé que aunque en la botella no hubiera ningún papel escrito, había algo que pertenecía a otra persona:

El aire que respiraba.
Sus hondos suspiros mezclados con el aire salado del mar.
Sus lágrimas convertidas en vaho por su viaje al sol.
Sus besos encerrados que al abrir la botella aún puedes escuchar y sentir.
Las palabras de amor que guardó que al salir sientes como una caricia que reconforta el alma...
Su silencio, su significativo silencio, que calla hasta el último pensamiento y te hace encontrar la paz...



miércoles, 4 de abril de 2012

La gata que vive en la luna...



Siempre me gustaron los cuentos: de hadas y princesas, de animales y flores que podían hablar, de gente común con sus problemas comunes, todos tan lejanos a la realidad que me rodeaba. Leía, no, devoraba las palabras y creaba poco a poco un mundo a mi medida donde las flores vestidas con sus mejores fragancias atraían a pequeñas hadas para que pintaran sus pétalos de color, donde los pájaros en su hermoso lenguaje charlaban entre ellos sobre cómo se presentaba el día, ellos antes que nadie sabían si el Sol iba a lucir o se esperaba tormenta.

Un mundo a mi medida que me fue apartando de la realidad, un mundo que me hizo buscar paralelismos entre lo que creaba y lo que veía. Así, me sentaba horas delante de las flores para escucharlas hablar. Memoricé sus formas, sus texturas y fragancias, descubrí como se movían al son de la música del viento, como cerraban sus ojos al irse el Sol. Preguntaba a mi madre los nombres de cada una por lo que, cuando no supo que contestarme (la sabiduría materna es infinita, pero no así los conocimientos), me acabó comprando una enciclopedia con fotos para que las buscara yo misma, para que descubriera el vasto mundo de los nombres.

Todo absolutamente todo quedaba clasificado de forma fría y objetiva. Fue otra forma de huir de mi realidad, mirarlo todo bajo la perspectiva de una lupa, por lo que pasé de buscar las hadas que pintaban las flores, en las que dejé de creer como seres reales tras leer la enciclopedia, a cotejar y contrastar la información que conseguía en los libros. Me convertí en observadora científica y a la vez experimentaba con esta nueva realidad. Pero esto no fue bastante...

Cuando dedicas todo tu tiempo a leer y conocer, cuando pasas horas enteras observando lo que te rodea, acabas dándote cuenta de que falta un elemento en la ecuación, algo más movía el mundo, la ciencia no explicaba todo, había algo que escapaba a la razón. Empecé a leer sobre ese mundo que no podía hallar en las enciclopedias, ese que no describía al ser.

Leí sobre religiones, todas las que pude, leí sobre parasicología, energías, mundos paralelos, la física mecano-cuántica se mezclaba con las teorías de viajes en el tiempo, la biología con las historias de vida después de esta vida, reencarnaciones, y todo lo que cayera en mis manos... Seguía faltando algo. Todo lo que hallaba en mi camino sobre estos asuntos se basaban en la fe, era creer o no creer, lo que hacía que no estuvieran muy alejadas de la realidad de los cuentos y sin embargo, algo impulsaba a las personas, a veces contadas por millones,  a que creyeran en esas realidades alternativas...

Estaba claro que el siguiente paso era estudiar al ser humano. Así que profundicé en libros de filosofía. Llegados a este punto tengo que decir que la filosofía me resulta especialmente tediosa, muy subjetiva y nada clarificadora, aún así me ayudó a ver distintas formas de observar al hombre.

Ya sé que puede sonar frío y aséptico. Me convertí en un Gran Hermano que veía y escuchaba cómo reaccionaban las personas ante un mismo estímulo (no provocado por mí, obviamente), hasta que acabé preveyendo con bastante acierto sus reacciones, casi una suerte de telepatía, de precognición de los sentimientos. Me convertí en un ser pseudo empático, porque podía comprender lo que pasaba por la mente de esa persona, pero era incapaz de ponerme en su lugar, no quería entrar en su mundo real y sentir lo mismo, los libros de ficción era lo único que yo me permitía sentir, a lo único que podía enfrentarme era a la no realidad.

La vida, influenciada supongo que por mi negativa a ahondar en mis sentimientos, evitó durante unos años ese paso necesario. Quizás si hubiera dado el salto antes me habría ahorrado mucho dolor, aunque, quien sabe, quizás ese dolor fue necesario para darme cuenta de que mi propia esencia era importante en la ecuación del mundo, de mi mundo.

Llegó un día en el que, sin saber cómo gestionar mis propios sentimientos, huí del todo al mundo que creé siendo niña y allí me senté bajo un sauce a llorar. Lloraba noche y día, tanto que desdibujé ese universo en el que ya no creía y mis lágrimas acabaron formando un espejo bajo mis pies. Dejé de llorar y empecé a observar a esa extraña que me miraba desde el otro lado con esos ojos tan abiertos traspasando mi alma. Al fin mis ojos se atrevieron a atravesar las capas que me rodeaban y a descubrir esa pequeña llamita que iluminaba mis noches más oscuras.

Siguen gustándome los cuentos, ahora más que nunca, quizás porque sé que todos ellos tienen su componente de realidad, bueno, puede que los cuentos sobre personas normales con problemas normales estén un poco traídos por los pelos. Sigo observando el mundo que me rodea y sus seres, más que para entender, para apreciar, para amar, busco la misma llama que vi en mis ojos, sin darme cuenta a veces que soy yo misma la que hace brillar lo que me rodea, aún tengo mucho que asimilar. Y, cómo no, sigo creando un mundo donde refugiarme en días de tormenta, donde nada pueda alcanzarme, donde observo mi interior y el exterior y creo mis propios cuentos, cuentos que hablan de mí, que hablan de mi viaje, que hablan de La gata que vive en la luna...



Nota: El broche que aparece en la foto de la gata sobre la luna fue creado por una gran persona y artista a la que podéis conocer a través de su obra en su página web http://nh2igual.com/ .

martes, 3 de abril de 2012

Suspiros que dibujan en el aire...

Nadie pudo describir mejor lo que eran y el fin de los suspiros como el gran Gustavo Adolfo Bécquer en su Rima XXXVIII:

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?

Sin embargo, hablando de ellos con un amigo, llegamos a la conclusión de que, aunque supiéramos lo que son, aunque supiéramos que acabarían dibujando en el aire su mensaje o bien en la piel del ser cercano, muchos perderían la oportunidad de conocer su mensaje último, todo el alma que se esconde en el suspiro de una mujer, los más intríncados y profundos mensajes contenidos en un soplo de aire.


Asi que como tengo alma de aprendiz y educadora, me pondré a desentrañar lo que son para mí, como mujer, los suspiros y su significado. Evidentemente, esto no pretende ser la verdad, es sólo mi verdad, la verdad de mi rama femenina familiar. Sueno hasta profesional.


Todos aprendemos a hablar por imitación de nuestros padres, pero aprendemos sus dejes, sus costumbres, sus maneras de moverse y expresarse. Una madre se reirá cuando su pequeño querubín de dos años arrugue la naricilla como el padre, lo mismo que el padre se ría cuando su joven niña de cuatro empiece a sermonearle sobre poner los pies encima de la mesa, claro referente a la madre (por lo menos así era en mi época infantil). A esta misma época pertenecen mis primeros suspiros, quizás al principio poco reflexionados, pero suspiros escuchados a mi madre que espero que muchos podáis reconocer.

Suspiros de alivio al tocar nuestra frente caliente por la fiebre y ver que estaba empezando a bajar, estos suenan a un dulce soplido que venía a refrescar nuestro cuerpo y ánimo febriles. 

Suspiros de resignación al ver como seguíamos apartando los guisantes a un lado escondiéndoles bajo un trozo de pan, estos suenan como el aire que escapaba al principio por la válvula de la olla a presión, aún muy débil para asustar. 

Suspiros de paciencia a punto de quebrarse cuando, te negabas a seguir sus consejos, estos eran lo que más miedo daban, casi un resoplido, como un toro preparándose a embestir sujeto por un débil córdel.

Suspiros de tristeza al recibir malas noticias, estos costaron más desentrañarlos, desgraciadamente los vi aparecer muy a menudo y siempre acompañados por lágrimas mal disimuladas. Me costó poco aprenderlos, nunca me destaqué por mi alegría. Estos suenan a humedad, a un aire alojado en una burbuja que pugna por no salir a la superficie.

Los que nunca vi a su lado fueron los suspiros de amor, aunque estos están unidos a nuestras hormonas adolescentes o infantiles, porque yo recuerdo haber suspirado por estos asuntos a una edad muy temprana. Suenan a risa contenida, a gozo y dolor a partes iguales. Son suspiros de miradas perdidas mientras dibujas corazones en pizarras imaginarias...


Y por último están los suspiros nostálgicos, estos los aprendí de mi abuela cuando empezó a desarrollar el alzheimer. En sus viajes al pasado traía recuerdos de su niñez, sus padres perdidos hacía tiempo volvían a la vida en sus pequeños ojos azules y tal y como entró en esos recuerdos, salía aturdida soltando un hondo suspiro y un "No somos nadie". Estos aparte de por su profundidad, quizás para rellenar con aire el hueco que dejó el recuerdo al volver a su cajita polvorienta, destacaban por el sabor añejo y amargo que dejaba en el aire...


No dudo que haya más suspiros que  haya olvidado catalogar, estos son los que más conozco, los que más practico, Quizás haya quedado vaga la descripción, pero está claro que para asuntos del espíritu y el alma es mejor poder vivirlos en vivo. Quizás ahora los oigais más y os atreváis a clasificarlos, vuestros primeros pasos en el lenguaje de los suspiros de una mujer dibujando secretos en el aire...